La Salamanquesa 2018: Un camino centenario de solidaridad

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La Salamanquesa 2018: Un camino centenario de solidaridad

El viejo sendero que une Béjar con La Calzada volvió a vivir una jornada de convivencia entre caminantes de la ciudad textil, acompañados por amigos y amigas de Salamanca, Ávila, Aranda de Duero, Villamayor, Madrid, Plasencia y Hervás. La Salamanquesa, ruta senderista impulsada por el Museo Judío David Melul desde 2016 y organizada junto con el Ayuntamiento de Béjar, con la colaboración del Club de Montañeros Sierra de Béjar, el Grupo Bejarano de Montaña y el Grupo Candelariense de Montaña, echó a andar este año con un objetivo solidario: Ayudar a la familia de Andrea Guijo Puertas, la niña bejarana ingresada en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcerlona.

Casi 80 andarines se dieron cita a las puertas del museo a las 09:30 horas, en una mañana luminosa que presagiaba buenos momentos desde el primer minuto.

Tras recibir las indicaciones de la dirección de la marcha, y con la colaboración de la Policía Municipal, que se encargó de asegurar el tránsito por el casco urbano, los senderistas abandonaron la ciudad a través de la muralla medieval, que hizo las delicias de quienes no la conocían.

El camino de El Rosal primero, y la Umbría después, vieron bajar al grupo junto al río Cuerpo de Hombre, cargado de agua, en dirección al Tranco del Diablo. El bosque de robles protegió a los caminantes, que iban prescindiendo de la ropa de abrigo a medida que subía la temperatura.

En el cruce de Los Molinos de Pichón los senderistas fueron rebasados por un peregrino extranjero que gritaba “¡Santiago, Santiago!” sorprendido por la aparición de los salamanqueses, que a mediodía ya habían superado el ascenso a La Calzada para disfrutar de un descanso y el avituallamiento en el Bar La Plaza, donde fueron atendidos con eficiencia y amabilidad por Charo y Óscar.

En la calle principal del pueblo el director del museo, Antonio Avilés, relató la historia de Isabel González, La Salamanquesa, la conversa que da nombre a la marcha, y tras conocer algo más sobre la historia de los judíos bejaranos el grupo atacó la subida al que se conoce como Puerto de Belisario, hasta llegar al antiguo trazado de la vía férrea, transformada ahora en vía verde.

La entrada a la ciudad, hacia las 14 horas, hizo las delicias de los caminantes, que  aprovecharon para llevarse un recuerdo en forma de fotografía con las murallas de fondo.

Quince minutos antes de la hora prevista, a las 14:15, la marcha se disolvió a las puertas del David Melul. Ya por la tarde un pequeño grupo disfrutó de la visita guiada al museo, y antes de que acabara el día el padre de Andrea, Víctor Guijo, recibió de manos del secretario del patronato del museo lo recaudado en la marcha: 79 euros.

La jornada se cerró con un balance muy positivo, y el reconocimiento de los miembros del museo a todos los participantes y a quienes han colaborado en la organización, con mención especial a los montañeros bejaranos (gracias Pedro, Javi y a todos vuestros compañeros) que abrieron y cerraron la marcha aportando la seguridad necesaria en este tipo de actividades.

También reconocemos la presencia de la Policía Municipal y la Policía Nacional, atentos a cualquier incidencia, y así como al concejal de Deportes del Ayuntamiento. Raúl Hernández, y al coordinador, Serafín Ramírez. Y muy especialmente a las trabajadoras de la Oficina de Turismo de Béjar, encargadas de promocionar la ruta y de inscribir a los participantes.

La Salamanquesa regresa a su grieta del museo satisfecha. La próxima primavera saldrá de nuevo al camino. Os esperamos a todos.

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